lunes, 11 de octubre de 2010

¿Estás embarazada?

Algo que aprendí hace mucho tiempo, es que NUNCA se debe preguntar o asumir que una mujer está embarazada. En ocasiones me he visto tentada a felicitar a alguien o comentar al respecto, pero prefiero quedarme callada, hasta que me lo digan directamente.

La semana pasada estaba platicando con una amiga, y una conocida de ella se le acercó y le dijo: “¡Felicidades porque estás embarazada! ¿Verdad?” Mi amiga se rió y tranquilamente le contestó: “No, sólo estoy gorda”. La señora con el comentario inoportuno le explicó: “No, no es eso, es que te vi comprando ropa de bebé y pensé que estabas embarazada”. Me imagino que dijo eso solamente para justificarse y tratar de arreglar un poco la situación.

Yo me sentí súper incómoda y pensaba: “qué mala onda esta señora, que se caye por favor”. Supuse que mi amiga (que en mi opinión no parece embarazada, pero comprendo que tiene algo de pancita y que alguien imprudente podría pasarse de observador y llegar a tal conclusión equivocada) se sentiría muy mal, aunque estaba tratando de actuar como si no le hubiera molestado.

Ella se despidió de la señora, las dos agarramos a nuestras hijas y nos fuimos juntas. Mientras regresábamos al estacionamiento, ella me dijo que tenía muchas ganas de llorar, pero no lo iba a hacer. Me sentí tan triste cuando la vi con los ojos llenos de lágrimas.

Hoy te quiero pedir un favor: No asumas que alguien está embarazada por más gigantesca y deforme que te parezca su estómago. Y si lo piensas, no lo digas, puedes hacer sentir tan mal a esa mujer y puedes arruinarle el día o toda la semana. Gracias.

martes, 5 de octubre de 2010

Querido Blog

Querido Blog:
No te he atendido porque me ha pegado esa enfermedad del “qué dirán”. Normalmente pienso que no me afecta, pero últimamente cada vez que me siento inspirada para escribirte algo, pienso en gente que lee o pudiera leer lo que escribo y pienso que se pueden sentir ofendidos de alguna forma, entonces me abstengo.
Voy a intentar venir más seguido para desahogarme mi querido blog. Después de todo, te tengo para mí, no para nadie más.
Y a la gente que me ha dicho que me escribe, pero que nunca comenta, les agradezco que se tomen el tiempo de entrar en uno de mis pensamientos de tantos que brincan en mi mente a diario.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Aceptemos que no es la culpa del otro

Echarle la culpa a un país de lo que sucede en otro, me parece como los padres que no aceptan cuando sus hijos hacen algo que no deben. Si su hijo le pega, empuja, muerde, o ataca a otro es porque lo provocaron. Y si no lo provocaron, como sea es la culpa del otro niño porque no se sabe defender. Algunos hasta se atreven a decir: “mi niña nunca pega, esta es la primera vez que lo hace” (aunque se le ha visto atacando a otros niños hasta más pequeños que ella o él en repetidas ocasiones. No sé si los padres están en negación, no lo quieren aceptar para no tener que tomar acción (¡qué flojera educar y corregir a los hijos!); quieren engañar a los demás para que piensen que su niño o niña es muy inocente y bueno y ¡jamás se atrevería a pegarle o aventar a un bebé!

Así como esos padres que no aceptan responsabilidad por las malas acciones de sus hijos, me parecen los ciudadanos de un país donde la violencia está a la orden del día, pero le echan la culpa al vecino: Pues después de todo, él es el consumidor, que él venga y nos arregle está situación…Aunque al final se le tache de metiche por no respetar la soberanía de los otros.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Si yo estoy mal, tú estás bien...y viceversa

Si yo no creo en la reencarnación, y tú sí, alguien está equivocado, ¿verdad? Yo creo que tú estás equivocado y que yo tengo la razón. Y tú crees que yo estoy equivocada y tú tienes la razón.

Si tú crees que hay seres extraterrestres viviendo entre nosotros, haciéndose pasar por seres humanos; y yo no creo eso para nada… Alguien no está en lo correcto, ¿verdad?

Si yo creo en un Dios todopoderoso y supremo que nos creó y en Jesucristo y la Trinidad, pero tú crees que todos somos parte de un dios y vamos “perfeccionándonos” para volver a ser parte de ese dios… Uno de nosotros dos está en lo correcto y el otro no, ¿verdad?

En tantas de nuestras creencias y pensamientos, alguien tiene la razón y el otro no. Somos diferentes y eso nos enriquece y hace nuestras vidas más entretenidas. Yo seguiré creyendo que yo estoy en lo correcto y que tú estás equivocado. Tú seguirás creyendo lo mismo que yo, pero al revés: que tú estás en lo correcto y yo estoy errada. En eso coincidimos.

¿Quién tiene la razón? No todo es relativo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Sentirse ignorada a corta edad

Hace unas semanas en una fiesta, mientras repartían el pastel, Blyssé me dijo: “Mami, no me han dado pastel, ellos creen que no vine, no saben que estoy aquí”. Me imagino que esa fue su forma de explicarme que se sentía ignorada.

viernes, 27 de agosto de 2010

Personas a las que no contrataría

Si estuviera en la posición donde tuviera que contratar a alguien para hacer cualquier trabajo, hay ciertas personas que conozco a las que no contrataría.

Por ejemplo, alguna vez tuve una alumna que decía muchas mentiras: mentía a los maestros, a otros compañeros, a sus padres y nos envolvía los maestros, etc. La vida alrededor de ella era muy dramática. Aunque sé que cuando somos adolescentes nuestro cerebro, cuerpo, las hormonas y todo lo que nos constituye como seres humanos está todavía desarrollándose, creciendo, alocado y complicado, pues no confío en ella o alguien como ella. Todos pasamos por la adolescencia y no por eso mentimos para hacer daño a alguien más. No la contrataría para ningún trabajo si estuviera en mis manos hacerlo.

A otra persona es una chica que estuvo en varias clases conmigo en la carrera. Hay algo que recuerdo de ella cada vez que escucho su nombre. Una vez nos tocó trabajar en equipo en una clase. Después de un arduo trabajo por parte de los otros miembros del equipo (ella nunca hizo nada), optamos por pedirle que se encargara de escribir solamente la conclusión. Ella escribió dos oraciones que además no eran dignas del gran trabajo que habíamos hecho. Nuestra calificación fue un mediocre 8, y el maestro fue bien claro en que todo el trabajo era digno de 10, pero que la conclusión lo había arruinado. ¿Por qué fuimos tan tontos en agregar el nombre de esta persona en el trabajo que ella no hizo? Definitivamente si algún día estuviera en mis manos contratarla para cualquier trabajo, no lo haría.

Una vez trabajé en una prepa donde muchos de los estudiantes no tenían los créditos necesarios para estar en prepa, ni siquiera para haber terminado la secundaria. Aún así, los pasaron y ahí estaban, pero se sabía que no iban a graduarse si no completaban todos esas clases reprobadas. Un año después, cuando yo ya no trabajaba ahí, me invitaron a la graduación de esa generación con la que yo trabajé. Para mi sorpresa, la mayoría de esos estudiantes que se estaban graduando, me consta que no era posible que hubieran completado todas las clases necesarias par graduarse. O sea, les regalaron su diploma de prepa. Por esa razón, si alguna vez tuviera que contratar a alguien de esa escuela para realizar algún trabajo, no lo haría. Dudo que un graduado de esa escuela tenga la capacidad para realizar hasta los problemas de matemáticas más básicos.

Lo bueno para todas esas personas, es que probablemente nunca estaremos en la posición en la que vengan a pedirme trabajo a mí.

jueves, 19 de agosto de 2010

Un ejemplo sobre lo que creemos de los animales

Cada quien cree lo que quiere, lo que le conviene, lo que le parece familiar o cómodo, lo que tiene sentido en sus mentes, lo que les parece correcto en sus corazones, lo que sus papás creían, lo que aprendieron en la escuela, o lo que les dicen los medios que deben creer.

Por ejemplo, hay quienes creen que los animales tienen alma, y quienes creen que no la tienen. Hay otros que ni siquiera creen que los humanos tenemos alma, mucho menos los animales. Hay aquellos que creen que algunos animales tienen almas, y otros tipos de animales no las tienen.

He escuchado decir a algunas personas que animales más inteligentes, como los que recuerdan lo que se les enseña o a las personas con las que conviven; y los animales domésticos, deben tener alma. En cambio (estas mismas personas dicen) animales con los que las personas no convivimos ni hay conexión alguna, como las serpientes, los bichos y los roedores, ¡claro que no tienen alma!

Pero si Dios hizo a todos los animales y son seres vivos, entonces esos seres ¿tienen sus almitas? ¿Qué les sucede a los animales cuando se mueren? No me refiero a sus cuerpos putrefactos, sino a lo que es para siempre: el alma.

Las personas que creen en la reencarnación, ¿creen que los animales reencarnan? Y los que creen que nosotros nos morimos y ahí termina todo (que no hay vida eterna para nuestras almas), supongo que deben creer que lo mismo sucede con los animales.

Cuando vayamos al cielo, ¿estarán los animales con nosotros?

Claro que yo creo que Churro estará conmigo. Es bueno, amoroso, fiel.- definitivamente un regalo que Dios nos mandó. No puedo imaginar que Churro se muera y su alma no vaya a trascender. Eso me parece imposible.

Algunos creen que hay un cielo diferente para los animales. Pero si hay un cielo, también hay un infierno ¿verdad? Los animales inteligente como los perros aman, se sienten amados, tristes, rechazados, etc. Saben que existen. Toman decisiones como: atacar, desobedecer, ser groseros; o todo lo contrario.

Conozco a muchos que comparten las mismas creencias religiosas, filosóficas, espirituales, políticas o culturales, pero que están en desacuerdo con este cuestionamiento: ¿Qué sucede con los animales cuando se mueren? ¿Sus almas siguen viviendo? ¿Tienen almas? ¿Se van al mismo cielo que nosotros? ¿Reencarnan? ¿Cesan de existir?

Es mi creencia consciente (en mi mente) y también emocional (en mi corazón) que en el cielo si habrá animales, Dios los creó antes que Adán y a Eva y les hacían compañía en el jardín del Edén. Por lo tanto, he llegado a la conclusión de que Churro seguirá siendo mi mascota en el cielo.

Muchos de seguro no estarán de acuerdo conmigo. Que cada quien crea lo que quiera.