jueves, 1 de abril de 2010

Sueños que se hacen realidad

Me imagino que todos hemos tenido sueños de eventos que suceden después en nuestra vida real. Me ha pasado al menos unas cinco veces.
Una vez, cuando enseñaba en Compass, íbamos a tener un viaje a las montañas, cerca de Buena Vista, donde había un grupo de expertos aventureros (no sé cual será su título o puesto) que nos guiarían por una serie de obstáculos en cuerdas, íbamos a ir a escalar, nadar, rockclimbing, andar en caballo, cruzar paredes y murallas, remar, ir en kayak, trepar árboles y demás actividades físicas, las cuales hicimos todas, tanto maestros como estudiantes de secundaria, pero la verdad es que no me quedan ganas de hacer todo eso, me daba miedo en aquel momento y me sigue dando hoy. Pero bueno, por poner el buen ejemplo a mis estudiantes adolescentes, hice todo con ellos. Fue una semana de diversión y arduo trabajo físico.
El día antes de que nos fuéramos a ese viajecito, soñé que ya estábamos allá y que veía una montaña hermosa cerca de donde estábamos, había un establo, y era un lugar bellísimo. Yo nunca había ido ahí antes. En mi sueño, me subía a un caballo negro y al estar arriba me aventaba y me caía. ¡Qué miedo y qué dolor!
Ya que el título de este blog es “Sueños que se hacen realidad” ya sabrán lo que pasó después.
Bueno, la verdad es que yo pensé que eso no sucedería en esta aventura escolar. Durante el viaje en autobús, mi amiga Leigh, que era maestra también, me comentó muchas veces que ella estaba muy nerviosa de tener que subirse a un caballo y que no iba a hacerlo. Yo no le dije de mi sueño para no ponerla nerviosa, y le dije que todo iba a estar bien y no tenía que ponerse nerviosa.
Yo estaba a cargo de 15 estudiantes durante esa semana. Días después de que llegamos al lugar, nos tocó a mis estudiantes y a mí, ir a pasear en caballo. La verdad es que ni me acordé de mi sueño, sólo fui, me subí al caballo, con ayuda de las personas que trabajaban en el lugar y el resto de la historia sucedió como en mi sueño. Cuando estaba tirada en las rocas que me dejaron mis pompis moretoneadas, volteé y vi el mismo bello lugar que había visto en mi sueño. Y fue ahí cuando recordé lo que había soñado varias noches antes.
Todos mis estudiantes ya estaban en sus caballos cuando esto sucedió y me preguntaban si estaba bien. La verdad es que quería llorar del dolor, pero no quería asustarlos, así que les dije que estaba perfectamente bien. Los encargados del establo me preguntaron que si me quería subir a otro caballo o si quería esperarlos ahí a que regresaran. Yo no quería dejar solos a mis estudiantes en esta experiencia, así que les dije que me trajeran otro caballo, y así lo hicieron. Tratando de ocultar mi miedo me volví a subir a otro caballo y durante todo el paseo iba pensando si me iba a tumbar. No volvió a suceder.
Después de esa experiencia pensé: Ya había soñado eso tal como sucedió, pero la verdad es que si volviera a suceder, me volvería a subir al caballo aunque hubiera soñado que me tumbaba.
Dos semanas después, todavía me dolía sentarme.

4 comentarios:

  1. Yo tengo cuidado con lo que deseo porque, cuando lo hago con fervor, se me cumple. Bueno , solo los buenos deseos.

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  2. Estaba unos de los estudiantes? Ya se me ha olvidado mucho de esos días de Compass. Recuerdo un viaje que habíamos montado caballos pero me falta en mi memoria que paso.

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  3. Hola Luke Allen! Creo que tu no estabas en mi grupo, pero si fuiste en ese viaje a Buena Vista, te acuerdas? Michaela estaba en mi grupo. Te acuerdas de ese lugar? Era muy bonito y divertido. SALUDOS!

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