domingo, 16 de mayo de 2010

¿Perdón y olvido?

Si me conoces bien, probablemente creas que uno de mis múltiples defectos es la dificultad que tengo para perdonar. Si ese es el caso, te equivocas. Yo sí perdono, aunque no fácilmente. Para lo que batallo es para olvidar.

En inglés escucho seguido que dicen “forgive and forget”. Se cree que para lograr el perdón, es necesario que vaya de la mano con el olvido. ¿Para perdonar es necesario olvidar? Mi respuesta es definitivamente no. Yo creo que podemos perdonar, sin olvidar lo que nos hicieron. De hecho, me parece inteligente no olvidar lo que nos hizo daño, así no se volverá a repetir.

Si alguien que consideras tu amigo te da una cuchillada por la espalda, es mejor aprender de esa experiencia y no olvidarla, así no se volverá a repetir.

¿Es bueno perdonar? ¡Claro que sí! El saber perdonar es buenísimo para la salud. Nos ayuda a no estresarnos ni mortificarnos. Dios nos dice en su palabra que debemos perdonar. No nos dice que debemos olvidar… ¿o sí? Por favor si estoy equivocada, háganmelo saber.

Yo creo que lo mejor para nuestra salud mental, emocional y física, es perdonar. ¡Pero no olvidar! He ahí el valor de las experiencias de cada día. Esas experiencias nos ayudan a aprender y a crecer. No quiero olvidar las experiencias alegres, ni las tristes tampoco. Quiero recordar cada una de ellas y modificar lo que pueda en el futuro para no volver a caer en la misma piedra.

Así que puedo perdonarte, pero lo que me hayas hecho no se me olvida. Ya lo sabes.

1 comentario:

  1. Olvidar no sucede, se te olvidan los detalles, pero no los sentimientos.
    Todavía no puedo definir el perdón, últimamente lo malo que me hacen lo supero más rápido que antes, pero tengo precaución como tú.
    La verdad, guardar rencores es perder la vida.

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